Estaba prevista la ceremonia de inauguración para el 24 de julio. Nuestras deportistas se preparan para llegar en su mejor versión a la esperada cita un año después

Los sueños olímpicos de nuestras deportistas se vieron frenados radicalmente por el coronavirus. Los Juegos, el mayor evento deportivo de cada lustro, sufrieron el mismo examen. Hoy, 24 de julio, estaba previsto que iniciara Tokio 2020.

Con la llama reluciendo entre los vítores del público y con nuestras representadas mentalizadas, disfrutando del sueño que consiguieron con su esfuerzo, debería haber arrancado la ceremonia inaugural.

En Berlín 1916, la I Guerra Mundial provocó la primera cancelación de unos Juegos en la historia. En 1940, Tokio sufrió el primer cambio repentino en la organización de la cita deportiva por excelencia. Pero así lo hizo, debido al estallido de la II Guerra Mundial. Cuatro años después, en la sede europea de Londres 1944 y con el conflicto bélico aún en marcha, el Comité Olímpico Internacional canceló también los Juegos previstos para la ciudad británica. Será la próxima edición la cuarta vez que no puedan disputarse. Eso sí, la primera que tenga que ver con una causa de carácter sanitario.

Hoy comenzarían los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, en el corazón de nuestras deportistas, su llama particular ya está encendida. Serán los Juegos Olímpicos más especiales. Los de la responsabilidad, los que se pospusieron para llegar mejor preparadas como deportistas.

Algunas de nuestras mayores exponentes ya han dado su opinión sobre la extraordinaria situación que atraviesa el  planeta. La campeona de España de triple salto, Ana Peleteiro, explicó en los perfiles de redes sociales del Comité Olímpico Español, que está “contenta de tener un año más de preparación”, ya que, se encuentra “entrenando muchísimo mejor que antes de que pasara todo esto”.

Ana Peleteiro en una competición. Foto: Real Federación Española de Atletismo

La campeona olímpica de bádminton, Carolina Marín, explicó también sus conclusiones en el portal digital del COE: “Mi cabeza no estaba concentrada en el bádminton al 100% por la incertidumbre sobre si se iban a modificar las fechas de los Juegos. A mí personalmente me ha beneficiado la decisión que tomó el Comité Olímpico Internacional (COI) de aplazarlos; fue un alivio total”, apuntaba la onubense. Decidida a retomar la senda del éxito, afirmó: “Todavía queda un año y aún hay mucho tiempo para llegar más que nunca al 100% e ir a por esa medalla de oro”.

La emoción que alberga llegar a la cita y poder celebrarla como se merece significará que hemos superado una gran barrera de obstáculos.

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