Tokio abre sus puertas a la igualdad

 

La lucha por la igualdad a través del deporte como motor social da sus frutos año a año, y la presencia de nuestras más de 130 estrellas representa el crecimiento exponencial de las disciplinas femeninas del deporte español.

 

La cita de este agosto en Tokio va a ser pionera en muchos aspectos.  Además de los cambios organizativos que ha obligado la pandemia y las modernas infraestructuras, la igualdad es muy  protagonista. De las 9 pruebas mixtas que hubo en Río, pasamos a 18. En natación, atletismo o triatlón romperemos con la discriminación y habrá pruebas mixtas. Nunca ha habido tantas plazas para mujeres. 

El Comité Olímpico Internacional (COI) decidió el año pasado que todos los comités olímpicos nacionales apostaran por llevar dos abanderados, un hombre y una mujer, como señal de igualdad. Saúl Craviotto y Mireia Belmonte serán las leyendas de nuestro deporte encargadas de llevar la bandera, juntos, en el desfile. 

No fue hasta el año 2012, en Londres, cuando, por primera vez, todas las disciplinas tuvieron representación femenina. En Tokio, el 48’8% de las estrellas del deporte participantes serán mujeres. 

El sacrificio de muchas ha marcado una época en el deporte y su leyenda ha contribuido a facilitar la presencia en competiciones de talla mundial. En 1924, Lili Álvarez se convirtió en la primera española en participar en los Juegos. En 1992, Miriam Blasco logró el primer oro de la historia de nuestro deporte femenino.

Ejemplos de referentes como Carolina Marín, oro olímpico en Río, han ayudado a visibilizar no solo el bádminton en nuestro país, sino a impulsar a las jóvenes a competir y seguir luchando por sus objetivos y sueños en el deporte. Como Carolina, Sandra Sánchez ha abierto el camino del kárate a las futuras generaciones. 

Este verano 137 españolas lucharán por su sueño. Una edición más, la cita olímpica no  falta a su compromiso con la lucha por combatir la brecha de género.

 

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