Susana Rodríguez: paralímpica, campeona del mundo y en la primera línea de la pandemia

Susana Rodríguez nació en una familia trabajadora. Su padre es médico, su madre maestra. En casa no había tradición deportiva. Sin embargo, eso no privó a esta viguesa de 32 años de probarse en el deporte. Empezó a practicarlo a los cuatro años, cuando empezó a nadar. Sus padres no lo tenían claro y la inscribieron a cursos de natación por ser una actividad saludable, además de servirle para defenderse si algún día ocurría una emergencia tanto en la piscina como en la playa.

Susana nació con una discapacidad visual debido a su albinismo. Su visión se reduce a menos de un 10% en ambos ojos. Sin embargo, esa barrera no ha sido un obstáculo para ella. Aunque, expone que “la barrera más importante que he tenido que superar es la del desconocimiento en la sociedad sobre mi discapacidad”. Por eso, tiene que demostrar que, a pesar de esa condición, puede conseguir lo mismo que los demás, aunque “al final, tienes que dar un poco más que el resto para conseguir ser igual”.

Y vaya si lo hizo. Susana es médico en el Hospital de Santiago de Compostela. Ese amor por la medicina lo ha heredado de su padre al que “siempre le preguntaba por las cosas que había hecho en el trabajo. Me hablaba de ello con ilusión y satisfacción, y siempre lo vi como una manera de ayudar a los demás”. En el marco deportivo, ha conseguido ser campeona del mundo de triatlón en tres ocasiones. Además, en 2016 pudo cumplir su sueño deportivo, que fue poder estar en los Juegos de Río, donde consiguió un diploma olímpico. Su próximo objetivo para Tokio es subirse al podio y conseguir la medalla que pondría el broche a su carrera.

Para entender cómo ha llegado hasta lo más alto, hay que remontarse a sus orígenes, cuando Susana tenía 10 años. Fue cuando empezó a competir en los Campeonatos Escolares de la ONCE. Una profesora de un Colegio de Educación Inclusiva le propuso hacer unas pruebas para ver cómo se desenvolvía: “Les gustó y ahí empezó todo”, sostiene. Poco a poco, fue siendo consciente de que su sueño era estar en unos Juegos Olímpicos. Tras pasar por la natación y el atletismo, el triatlón se cruzó en el camino de Susana. La perseverancia y el no rendirse nunca le ayudó a conseguir todos los triunfos que atesora en su palmarés, convirtiéndola en una referencia en el triatlón mundial: “En este deporte es donde encontré mi lugar”, señala.

Tanto es así que, el año 2019, el último que transcurrió con normalidad antes de la pandemia del COVID-19, afirma que “fue la mejor temporada de mi vida al conseguir ser campeona de Europa, del Mundo y conseguir plaza para los Juegos”. Todo ello en triatlón, sin embargo, Susana también compitió en el Campeonato del Mundo de Atletismo de Dubái, en la disciplina de 1.500 metros lisos. Para la viguesa, esta participación fue especial, ya que “le recordaba a los inicios que tuvo con el mundo del deporte”. Llegó a la final y solo había cuatro plazas disponibles en juego para estar Tokio. Iba sexta cuando quedaban 200 metros, cuando su guía le avisó para que acelerase el ritmo. “Me puse a correr como si no hubiese mañana, me iba gritando: ¡la plaza, la plaza!, y al final conseguimos la plaza para mi país en esa disciplina. Fue muy emocionante, pura adrenalina que solo te da el deporte”. Precisamente, gracias a esta clasificación, puede convertirse en unos meses, en la primera española en disputar dos modalidades en unos mismos Juegos.

Sin embargo, con la llegada de la pandemia, su gran momento se vio paralizado. Pero no solo le afectó a nivel deportivo, también a nivel personal. La situación sanitaria ha cambiado el modo de vida a millones de personas, pero en especial ha afectado a aquellas con discapacidad visual, para las que el contacto físico es clave: “Cuando estás habituada a vivir con unas barreras que para ti ya no existen porque ya te has acostumbrado, de repente aparecen nuevas barreras de incertidumbre y de miedo. Esto sí que fue complicado”. Durante el confinamiento, siguió entrenando en casa por las tardes, aunque sentía que “no era ni mucho menos lo más importante. Sabía que el problema que había que resolver era otro y no el de si habría Juegos o no en Tokio”. Por las mañanas, Susana iba al hospital, donde le esperaba la cruda realidad. Es por ello por lo que afirma que lo que ha vivido en el hospital le ha enseñado “que no hay nada más importante que la vida, la nuestra y la de los demás”.

Además, vio este parón en la competición como una oportunidad para luchar y disfrutar del deporte, “no ha habido día que no haya dejado de entrenar desde esta situación sanitaria”. Del mismo modo, apunta que “la Susana Rodríguez que va a llegar a Tokio en 2021 va a ser mejor como deportista y como persona que la que hubiera llegado en 2020. Creo que tengo el mejor equipo que podría tener”. Estos Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio serán especiales para todo el mundo después de lo que nos ha tocado vivir. Por eso, ella defiende que “son un evento tan grande y que une tanto que son necesarios. Echamos en falta tener cosas que nos muevan y que nos inviten a un futuro mejor. Serán esperanza y futuro para todo el mundo”.

Ante este momento convulso que nos ha tocado vivir, Susana se siente una afortunada por poder seguir desenvolviéndose en las dos áreas que le apasionan desde pequeña, el deporte y la medicina. “Siempre he tenido una meta por la que luchar. Estaba tan ilusionada y motivada en conseguir estas cosas que nunca me he parado a decir “no puedo”. Cuando tienes un objetivo grande, el esfuerzo que puedas hacer para conseguirlo no es cuantificable”.

Si ha llegado a alcanzar sus propósitos en la vida, parte de “culpa” tiene su familia, a la que siempre estará agradecida porque “nunca me han puesto límites y gracias a eso, he ido consiguiendo ser la que soy hoy en día”. La triatleta gallega recuerda con cariño una anécdota que tuvo con su madre cuando era niña, cuando le dijo, “trabaja mucho, pero sobre todo disfruta… porque hay muy poca gente que puede llegar a los Juegos Olímpicos”. Hoy en día, Susana puede decir que pertenece a ese pequeño grupo de gente que ha podido participar en unos Juegos. Es feliz y disfruta con la vida que tiene. Lo ha conseguido.