María Delgado: «Mi discapacidad visual me motiva a soñar a lo grande en Tokio»

 

La nadadora paralímpica estará en Tokio tras conseguir dos medallas en el Campeonato Europeo de Natación Paralímpica.

 

La historia de María Delgado (Zaragoza, 8 de octubre de 1997) es un ejemplo de esfuerzo y superación. Lo que empezó como diversión y entretenimiento se convirtió en pasión.

Comenzó a practicar natación a los siete años. La entonces promesa de nuestro deporte sufría toxoplasmosis congénita que le impide la visión del ojo izquierdo y parcial del ojo derecho. Hoy, más de 15 años después, ya cuenta en su haber con dos medallas paralímpicas de bronce (Río 2016), cuatro medallas en los Campeonatos Mundiales y ocho medallas en los Campeonatos Europeos. Casi nada.

Las dos últimas las ha conseguido en el Campeonato Europeo que se ha celebrado en Budapest. Una de plata en los 100 metros espalda S12 y otra de bronce en los 100 metros libres S12.

Actualmente, María se encuentra inmersa en los últimos meses de esfuerzo y sacrificio de competición antes de la cita olímpica, y durante la competición ha logrado la mínima olímpica ‘A’, por lo que estará en Tokio. También tiene una mínima B, que le permite acceder al cupo de plazas que no se complete con las ‘A’.

Fuente: Comité Paralímpico Español.

Para ella es “fundamental compaginar estudios y deporte”, incluso lo considera parte de su éxito deportivo. El deporte de élite es muy sacrificado y estudiar le permite “desconectar del ambiente de la natación y estar ocupada o activa mentalmente”. Hay que compaginar entrenamientos por la mañana y por la tarde, algo que le impide “echarse la siesta a menudo y utilizar el único rato libre para estudiar.”

Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y actualmente alumna de un máster de Alto Rendimiento Deportivo, agradece que empresas como Iberdrola ayuden a los deportistas a poder estudiar al mismo tiempo que compiten: “Realmente nos apoyan y nos ayudan en nuestra formación. Hay un grave problema: muchos deportistas no preparan el salto al mundo laboral durante su etapa deportiva y cuando llega el día, no están preparados. Entonces, estas ayudas económicas junto con el apoyo de tutores por parte de empresas privadas, son fundamentales y estoy muy agradecida. Además, ponen ese granito de arena que necesitamos para la igualdad, fomentando el deporte paralímpico”.

Partidaria de ver el vaso medio lleno, María es consciente de la evolución y el impulso que el deporte paralímpico está viviendo “yendo a más en cuanto a su difusión en medios”, aunque “a día de hoy, queda camino por recorrer y estamos luchando para que esta situación siga mejorando”.

Fuente: Comité Paralímpico Español.

Su pasión por el deporte comenzó cuando sus padres le apuntaron a unos cursillos de la ONCE para que hiciera deporte: “Iba a pasármelo bien y conocer gente. Hacía natación y atletismo, porque era una niña muy movida y me venía bien gastar energía para luego no dar mucha guerra en casa. Pero cada vez fui entrenando más y finalmente tuve que elegir, y me quedé con la natación”

Cuando se clasificó para el Mundial de Natación en 2013 tuvo mucho más claro su futuro: “Era el deporte que mejor se me daba, en el que mejor me sentía y para el que más entrenaba. Al final, era el que más me motivaba; me di cuenta que  era el deporte en el que quería seguir enfocando todos mis esfuerzos”.

Fuente: Comité Paralímpico Español.

Su familia y el deporte han sido claves con respecto a la discapacidad visual que sufre, aunque esta nunca ha supuesto una barrera para ella, sino una motivación más: “Ver a gente en tu misma situación o con diferentes discapacidades en la piscina nadando, que van muy rápido y sin ningún tipo de problemas, ayuda. Incluso pueden ganarte, y eso te anima a seguir adelante. El apoyo de mi familia y de mis padres también ha sido fundamental. Lo hemos llevado siempre con total normalidad y me han dado unos valores y una educación con la que mi discapacidad no me impide hacer nada”.

La zaragozana consiguió, con 18 años recién cumplidos, dos medallas en Río de Janeiro: “Fue un sueño hecho realidad, después de mucho trabajo. Me vine a Madrid con 16 años a entrenar en el Centro de Alto Rendimiento y desde pequeña he invertido esfuerzo y tiempo en la natación para ser deportista profesional. Ahora sigo trabajando para volver a repetirlo y entreno cada día para seguir consiguiendo títulos y medallas, además de para ser mejor deportista que el año anterior, el anterior mundial y los anteriores Juegos”.

Fuente: Comité Paralímpico Español.

Sin embargo, este año es diferente, tras una pandemia mundial que ha cambiado el calendario y la preparación de todas las estrellas del deporte: “Nadie se lo esperaba y nos ha afectado a todos. Veníamos de una preparación brutal durante 4 años y que se corte todo así, justo en el sprint final, es duro física y mentalmente, sin poder nadar dos meses y medio. A la vuelta, perdimos muchas sensaciones en la mano y ha sido complicado ganarlas de nuevo. Ha sido una situación difícil para todos, no sólo a nivel deportivo sino sanitario también, y hemos vuelto poco a poco. Ahora mismo me encuentro en un momento de forma muy bueno, que he ido reflejando con las marcas de este curso. Estoy muy contenta en general y toca seguir luchando”.

El objetivo en Tokio es seguir creciendo: “Voy a intentar hacer todas las marcas personales que pueda y que venga lo que tenga que venir. No pienso en medallas, ni en puestos, ni en nada por el estilo. Igual que cuando fui a Río, pensé en disfrutarlo al cien por cien y vivir la experiencia en todo su esplendor, que unos Juegos se viven muy pocas veces en la vida. Si es que tienes la suerte de vivirlos, claro…”. 

Para quienes no saben cómo poner en marcha su vida deportiva, María tiene un mensaje: “Probad diferentes deportes. Hay muchos y seguro que alguno se adapta a tus necesidades. Seguro que hay un deporte que termina motivándote, que te gusta y que te motiva a luchar por seguir superándote. Entrenando duro las cosas salen, antes o después, pero salen. Sobre todo, no permitas que tu discapacidad te detenga. Al revés, úsala como impulso a seguir adelante”.

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