Cinco palabras que evocan esperanza: #YoMeQuedoEnCasa. Un acto tan sencillo como representativo que, por causas ineludibles, debemos cumplir a rajatabla tras la propagación desmesurada del coronavirus (o COVID-19). Y nuestras deportistas son las primeras en ser conscientes de su papel como encargadas de concienciar a la población con su ejemplo.

Sara Hurtado (patinadora sobre hielo), María López (jugadora de hockey hierba), Sandra Sánchez (karateca), Garazi Sánchez (surfista), Izaskun Osés (atleta paralímpica) y Celia Jiménez (futbolista) son solo algunas de las estrELLAS que han priorizado desde un primer momento la responsabilidad social, desarrollando un plan alternativo en sus respectivos domicilios para continuar con sus entrenamientos.

Tanto ellas como muchos otros deportistas de élite se han visto obligados a amortiguar el impacto de esta inusual situación con rutinas complementarias que, pese a no sustituir por completo la insuficiencia de material e instalaciones, tienen como objetivo mantener el tono físico y el estado anímico de la mejor forma posible. Porque #EsteVirusLoParamosEntreTodos.

El confinamiento y el deportista de élite

¿Cómo puede afectar esta situación a los deportistas de primer nivel? La respuesta ofrece muchas aristas, más aún cuando nos encontramos en un año tan singular como este. Álvaro Bachiller, entrenador especializado en Alto Rendimiento Deportivo e impulsor del Método Fenómeno, nos ayuda a comprender las claves y el efecto que podría tener esta inédita situación en la preparación de nuestros deportistas.

 

Dejando a un lado las particularidades y especificaciones de cada deporte y deportista, ¿cuál es el factor crucial para el atleta a la hora de querer mantener su forma física?

Independientemente del deporte que se practique, debemos tener en cuenta el momento de la preparación en el que se encuentra cada uno y la duración que va a tener la interrupción del entrenamiento en condiciones normales. Fisiológicamente, los deportistas que van a sufrir de forma más evidente un episodio de desentrenamiento parcial son aquellos que soportan su excelencia en la resistencia. Una discontinuidad de este tipo afecta directamente a la reducción del Vo2 máximo, del volumen sanguíneo y, por ende, de la eficiencia cardiorrespiratoria.

No obstante, debemos considerar dos episodios: las interrupciones en el programa de entrenamiento inferiores a cuatro semanas y las que superan los 30 días, las cuales pueden llevar al deportista a caer en un síndrome de desentrenamiento que va a afectar a nivel físico y psicológico.

 

¿Cómo se puede ‘moldear’ o adaptar el plan de entrenamiento?

El alto rendimiento requiere de unos niveles de especificidad en el desarrollo de capacidades que no solemos trabajar de manera concurrente. La activación o el trabajo de otras capacidades derivadas nos van a ayudar a evitar lesiones o incluso a mejorar el rendimiento de manera concurrente. Llevar a cabo rutinas compensatorias para reforzar la musculatura tónica, mejorar la amplitud articular, activar el core, priorizar la flexibilidad, activar musculatura que participa en la respiración, trabajo de sinergias musculares o, simplemente, centrar la atención en la relajación del deportista van a permitir, ya no solo neutralizar la pérdida de adaptaciones, sino mejorar el rendimiento de una manera más rápida cuando se reactive el programa habitual.

 

¿Qué rutinas o métodos se suelen implementar en casos de insuficiencia de material o instalaciones para el entrenamiento? ¿Y a nivel alimenticio?

Dependiendo de la disciplina, para los deportes que precisan de manifestaciones de fuerza o potencia resulta útil cualquier herramienta deportiva o casera que permita ofrecer resistencia muscular. También gomas, lastres, trabajo con el propio cuerpo, esfuerzo isométrico en paredes, suelo… etc. Hay que echar mano del ingenio en muchos casos.

Los deportistas de resistencia (atletas, ciclistas, triatletas, entre otros colectivos) deben buscar la posibilidad de realizar los entrenamientos en tapiz rodante, rodillo o ergómetros. En estos casos, solo habría que ajustar las intensidades, garantizar que la técnica no se ve alterada para evitar lesiones y estar pendientes de la hidratación para evitar cambios en el balance hídrico del deportista. Además, es recomendable realizar entrenamientos compensatorios.

 

 

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