Después de conseguir 31 medallas en Río y ocupar el undécimo puesto en el medallero, el combinado nacional buscará la excelencia en la cita de Tokio

En la hemeroteca imborrable se encuentran las interpretaciones musicales de Freddie Mercury y Montserrat Caballé en Barcelona. Aquellas piezas musicales, grabadas antes del fallecimiento del artista británico en 1991, maravillaron a todo un Estadio Olímpico, engalanado para colocar la alfombra roja de bienvenida a los casi 10.000 atletas que desfilaron aquella noche.

La fecha, 25 de julio de 1992. Un día y una cita para el recuerdo. Era el preámbulo del éxito del combinado nacional, cuya actuación se saldó con el mejor resultado histórico deportivo hasta la fecha: 22 medallas, 13 de ellas del metal más preciado, oro.

Apenas un mes y una semana más tarde, equipo paralímpico español firmó otro récord inédito hasta la fecha… ¡¡107 medallas, 34 de oro!! Su quinto puesto en el medallero condujo directamente al combinado nacional hacia el selecto grupo de potencias mundiales, superando el centenar de metales también en Atlanta 1996 (106) y Sidney 2000 (106).

Fue precisamente en Sidney donde Teresa Perales, debutante aquella edición, hoy reconocida a nivel internacional, comenzó a escribir su excelsa trayectoria deportiva. La nadadora zaragozana –que perdió la movilidad en el tren inferior a causa de una neuropatía a los 19 años– su casillero particular logrando cinco metales en Sidney y alcanzando los 26 (7 de oro, 9 de plata y 10 de bronce) en la última cita de Rio.

Los nombres para Tokio

Un total de 56 deportistas ya tienen su billete para la capital nipona, según avanzó el Comité Paralímpico Español (CPE) a finales de 2019. Perales competirá por sexta vez en una cita olímpica y su propósito no es otro que agrandar su leyenda y superar las 28 medallas del protagonista más laureado del panorama olímpico: Michael Phelps.

A esos números se quiere acercar, poco a poco, otra nadadora, Sarai Gascón. Con seis preseas paralímpicas desde Pekín 2008, aún tiene margen de crecimiento. Nacida en el conmemorativo año 1992, la catalana ha cosechado más de medio centenar de metales entre todas las competiciones continentales e internacionales. Se presentará en Tokio bajo el manto de la expectación y la esperanza.

Otra de las deportistas que tratará de confirmar su mejoría es Loida Zabala, vigente campeona de la Copa del Mundo de Halterofilia que se disputó en la capital de Japón y ganadora de tres diplomas paralímpicos consecutivos. Después de que sus piernas dejaran de caminar a los 11 años como consecuencia de una mielitis transversa, la cacereña tratará de conseguir su anhelada medalla.

Por su parte, Alberto Suárez buscará repetir el exitoso maratón en la clase T12 que le permitió tocar el Olimpo en Londres 2012. Cuatro años después, tuvo que conformarse con la plata, aunque su intención no es otra que recuperar el trono.

Algo similar le ocurre a Álvaro Varela, campeón paralímpico de tenis de mesa adaptado en Sidney 2000, plata en tres ocasiones (la última, en Rio) y bronce en Pekín.

Otros como Michelle Alonso (bicampeona paralímpica en los 100m braza – SB14), Nuria Marqués (oro y plata en Rio en los 400m libre y 100m espalda – S9), Gerard Descarrega (oro en Brasil en los 400m – T11), Xavi Porras (bronce en Pekín en triple salto – F11) o la triatleta Eva Moral seguirán dando rienda suelta a su talento para coger el vuelo de vuelta de Japón con el premio más preciado colgado del cuello.

Seguir progresando

España se aseguró la presencia de siete disciplinas durante el pasado año: atletismo (11), baloncesto en silla de ruedas (24), fútbol para ciegos (10), natación (7), piragüismo (2), taekwondo (1) y tiro (1). Además, aún tiene opciones de participar en otras 12: bádminton, boccia, ciclismo, esgrima en silla de ruedas, halterofilia, hípica, judo, remo, tenis en silla de ruedas, tenis de mesa, tiro con arco y triatlón.

El propósito de la delegación, más allá de sobrepasar las 31 medallas cosechadas en Río, no es otro que enseñar al mundo que su hambre de éxitos no tiene límites. Las trayectorias de cada atleta, reconvertidas en una carrera de obstáculos impredecible e ineludible, conforman la representación más fiel del concepto de fortaleza mental. Esa es su base. Esa y su afán de superación, perenne e infinito. En Tokio quieren volver a brillar, y si todo evoluciona como hasta ahora, nada les podrá parar.

 

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