Inés Felipe, la estrella paralímpica que empezó en piragüismo por casualidad y ha hecho historia

Debutó en Tokio siendo la primera y única piragüista española en competir en una cita paralímpica. Acabó en duodécima posición de la general, cuarta en la final B de la prueba de los 200m de kayak KL2.

 

Hace cinco años que Inés Felipe practica piragüismo. Ya ha logrado vivir el momento más soñado. Aprovechó una oportunidad única en su vida. Paseaba con su amiga a orillas del Guadiana cuando se detuvo a observar a un grupo de palistas que navegaban por las aguas del río. Su amiga le insistió que tenía que probar la experiencia. Inés se acabó apuntando, el Club de Piragüismo de Badajoz le abrió las puertas de par en par y allí comenzó todo.

Hasta ese momento solo había practicado la natación y no a un nivel competitivo. Pero, tuvo un flechazo con la canoa y no se lo pensó dos veces. La artrogriposis múltiple congénita que afecta a su movilidad cotidiana y deportiva no fue impedimento sino motivación para la experiencia de practicar un nuevo deporte. Siempre le gustaron los retos, superarse a sí misma y derribar barreras.

 

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En 2016, comenzó su andadura por el mundo de la piragua realizando un curso de iniciación y, un año después, arrancó su primera etapa en las competiciones. Se mentalizó de que para llegar lejos en un deporte como este, hacía falta tiempo para tener una dedicación plena al mundo del deporte. Tres horas diarias le hicieron mejorar progresivamente. La sensación que siente ella cuando navega con la canoa es de libertad. No depende de nada ni de nadie para moverse: “Todo lo que alguna vez has visto como algo muy lejano parece que consigues alcanzarlo. Esa es la sensación”, afirmaba en una entrevista al periódico digital Grada.

Al principio, Inés Felipe no pretendió empezar a competir, pero fueron sus compañeros los que la animaron y la insistieron a que lo hiciera. Comenzó en un campeonato regional hasta plantarse en una competición a nivel nacional y, desde ahí, disputó dos Europeos (2019 y 2021) y dos Mundiales (2018 y 2019). La deportista oliventina acumula muchas distinciones nacionales, pero el sexto puesto en KL2 200 metros de la Copa del Mundo de Szeged (Hungría) fue la plaza que le dio el billete a Tokio. Este hecho le permitió convertirse en la primera piragüista española en debutar en unos Paralímpicos: “es un orgullo y a la vez es una responsabilidad. Siento un poquito más de presión y quiero quedar lo mejor posible”, decía antes de su debut paralímpico en el diario Marca.

La piragüista siempre ha tenido una filosofía de vida dentro y fuera del agua. Luchar por el objetivo al cien por cien es lo importante para ella. Darlo todo por ese cometido le hace estar tranquila y en sus primeros Juegos, aunque no obtuvo medalla paralímpica, realizó un gran esfuerzo por colarse en las finales. Cuarta en la final B y duodécimo puesto en la general para Inés Felipe, que finalizó su primera cita paralímpica con un tiempo de 1:02.372.

La deportista de Olivenza sabe que el destino es el que baraja las cartas y que ella es la que tiene en su mano ganar la partida. ¡Pasas directa a la historia del piragüismo español, Inés!

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