Garazi Sánchez: “Ojalá mi historia ayude a romper estereotipos”

Una de las estrellas del surf español se prepara para convertirse en una de las primeras participantes en esta disciplina, que se estrena como deporte Olímpico en Tokio 2020

Una grave lesión y un confinamiento por una pandemia mundial no han podido con el sueño de Garazi Sánchez (Algorta, 1992) de clasificarse para los Juegos Olímpicos. Desde que a los 7 años se subió a una tabla de surf y pasaba los fines de semana rodeada de naturaleza, en conexión con el mar, ha tenido claras sus metas.

La lesión que sufrió el 18 de julio de 2018 estuvo a punto de provocarle una paraplejia. La surfista prácticamente tuvo que aprender a caminar de nuevo. Cambió su forma de ver la vida y ahora afronta con ilusión el reto de ir a Tokio, en la primera participación del surf, su gran pasión. Hacer un buen papel en el Preolímpico, fijado desde el 29 de mayo al 6 de junio en El Salvador, es el objetivo de Garazi.

Nunca ha dejado de lado los estudios y tiene claro que una buena educación y formación es imprescindible a la hora de competir. A lo largo de toda su trayectoria profesional ha hecho gala de un entusiasmo excepcional por el surf, lo que le ha llevado a trabajar por el aumento de la visibilidad de la mujer en el mundo del deporte. En su infancia jugó al fútbol, y sabe muy bien lo que es hacerse un hueco en disciplinas del deporte con muchos estereotipos aceptados.

Después de competir por todo el mundo, tiene claro que siempre va a querer volver a surfear en su Getxo natal.

Tiene un entrenamiento diario con una carga importante de físico, movilidad, yoga y surf, pero Garazi nos hace un hueco para hablar de sus inicios y ver cómo hace frente al reto de ir a los Juegos Olímpicos.

 

PREGUNTA. ¿Qué recuerdos tienes de tus comienzos?

RESPUESTA. Pasábamos en familia el fin de semana disfrutando de la naturaleza y haciendo deporte. Cuando mi hermano y yo empezamos a ponernos de pie sobre el boogie, pedimos empezar a hacer surf en una tabla de verdad. Tuve la suerte de que a mis padres no les pareció una locura, aunque entonces no era muy habitual empezar a una edad tan temprana.

De esos años recuerdo en especial estar al lado de mi padre, mi madre y mi hermano, descubriendo un mundo nuevo, que luego se ha convertido en mi trabajo. Hoy es más complicado tener ese estilo de vida por la sociedad en la que vivimos porque todo va demasiado rápido. En aquella época parecía que se paraba el tiempo.

 

P. También jugabas al fútbol. ¿Por qué te decidiste por el surf?

R. Creo que empecé a jugar al fútbol por llevar un poco la contraria. Por otro lado, el surf me daba esa sensación de calma, de estar presente y sentir que pertenecía al mundo. Llegado un momento no tuve más remedio que elegir.

 P. Mujer en unos deportes en los que la mayoría de participantes eran hombres…

 R. Por un lado creo que he tenido la suerte de que en mi casa no me han hecho sentir rara por seguir mis pasiones. Quise seguir los pasos de mi hermano y nadie me cuestionó. Aunque sí es cierto, que a la hora de practicar surf los trajes que había eran de chico y como no había muchas surfistas, no tenía referentes mujeres. También recuerdo que tuve que dejar el equipo de fútbol y, junto a una amiga, hablamos con chicas de otros colegios para montar un equipo porque en el pueblo no había equipo femenino.

Percibía que desde casa no recibía ese mensaje, pero una vez fuera de esa burbuja sentí cara a cara el sentimiento de rechazo. Sobre todo en la adolescencia, con comentarios despectivos como “vaya piernas, vaya espalda…” por tener más músculo que los cánones de belleza establecidos. Eso puede influir y hacer que muchas niñas dejen de hacer un deporte, a pesar de que es lo que realmente les hace feliz. Me parece muy triste que, como sociedad, estemos permitiendo eso de alguna manera.

 

P. Entonces, tú no tuviste referentes femeninos en el surf. ¿Crees que puedes ser un referente ahora para muchas niñas que quieren hacer surf?

 R. No me gusta definirme como referente, pero sí me gustaría que si alguna niña o incluso algún padre que dude sobre el hecho de si practicar deporte está bien, conocer mi historia le ayude a eliminar prejuicios y facilite que la persona decida libremente. Esto para mí sería un logro y todo habría merecido la pena.

Ha sido un trabajo muy laborioso y sacrificado el que ha hecho mi generación por cambiar las cosas, pero el mayor mérito corresponde sobre todo a las que venían antes, que lo tenían mucho más difícil.

 

P. En esta línea, ¿sigue habiendo diferencias? ¿varían los eventos para hombres y eventos para mujeres? ¿los premios son diferentes?

R. Estamos en un proceso de transición. La buena noticia es que cada vez más empresas, como Iberdrola, están apostando por el deporte practicado por mujeres para fomentar la igualdad de oportunidades, a través de ligas profesionales (Primera Iberdrola) o igualar los premios, que hasta ahora no se planteaba. El trabajo que tenemos como sociedad, incluidas mis compañeras deportistas y yo, no ha terminado. Todavía hay ciertas desigualdades porque han sido muchos años de invisibilidad, pero los medios, junto con nosotras y las entidades comprometidas, vamos por el buen camino.

P. Hiciste un parón en tu carrera a los 18 años, ¿qué te llevó a tomar esa decisión?

R. Es una edad en la que parece que lo que decidas en ese momento es lo que vas a hacer toda tu vida. Tienes miedos. Tengo que decir que si no hubiese parado en aquella época, hoy probablemente no estaría surfeando. Lo hubiese dejado más tarde.

Necesitaba encontrarme conmigo misma y saber quién era yo sin ese estilo de vida que me definía tanto. La verdad, es que fue una decisión muy acertada porque me sirvió para entender por qué lo hacía. Llevaba desde los 7 años surfeando y llegó un punto en el que no entendía por qué competía, cuál era mi objetivo o si me apetecía seguir. Perdía la ilusión.

Echarlo de menos y ver el por qué lo hacía me sirvió. Cuando eres deportista desde pequeña, se genera una identidad a tu alrededor… parece que solo eres deportista. Y a veces sentía que también quería ser normal. Además, en ese tiempo fui a la universidad, estuve haciendo otras cosas y ví que el surf era una decisión, no tanto una necesidad.

P. ¿Cómo se compagina el deporte profesional con estudiar una carrera?

R. Con mucha paciencia. Tengo muy claro que nunca me han impuesto en casa estudiar, pero igual es porque no les he puesto en esa situación. Siento que el deporte es algo efímero, hoy ganas, mañana pierdes, te lesionas… y para poder disfrutarlo necesito sentir que no dependo tanto de él. Como ya he dicho, el surf tiene que ser una decisión, no una necesidad. Una caída en el último minuto de una competición no puede cambiar tanto mi vida.

Por eso hice bachiller a distancia con 16 años, mientras competía, y después realicé mis estudios en Empresariales. La educación y la formación es tan importante como ganar campeonatos, y de una cosa se pasa a la otra.

 

P. Las lesiones pueden marcar la carrera deportiva de un deportista, ¿en qué piensas al recordar el 18 de julio de 2018?

R. Durante esas horas tuve el grado de miedo y pánico más grande que he tenido en mi vida. Pero me ha dado la oportunidad de volver a vivir el surf profesional de manera mucho más agradecida. No valoraba toda la suerte que tenía y se me fue todo de un plumazo.

Ahora realmente siento que lo que hago es increíble y sobre todo, tengo la suerte de haber encontrado algo que me apasiona y con lo que no me cuesta levantarme. Es obvio que hay días que es duro entrenar, pero tener algo que hace que tus ojos brillen de esa manera, no todo el mundo la encuentra.

Necesitaba creer que era viable, por mucho que varios médicos dijesen lo contrario. Lo que sí sabía es que si no entrenaba y me comprometía 100% con la recuperación, sí que tendrían razón. Necesitaba fuerza para que, en caso de no recuperarme, que no fuera por mi falta de compromiso y disciplina.

 

P. ¿Puedes ser ahora tú un ejemplo para deportistas que pasan por una situación complicada?

R. Mucha gente me ha escrito con este tipo de problemas y mi historia puede ayudar a que personas que están en esa situación tengan esperanza. Las deportistas tenemos, de una u otra manera, esa responsabilidad.

Al final el deporte no se trata tanto de ganar o perder, eso es la guinda del pastel. Se aprende de las situaciones extremas a las que nos lleva el deporte y de cómo la mente, la actitud, el trabajo en equipo y la disciplina nos hacen seguir luchando. Lo puedes llevar a todos los ámbitos de la vida y a cualquier persona.

P. Un parón por lesión y después otro por una pandemia mundial. ¿Cómo afrontas el Preolímpico tras estar sin entrenar en casa?

R. Estuve casi un año sin competir, volví a la competición e hice uno de los mejores resultados de mi carrera en Australia. Y a la vuelta de ese viaje, según aterricé, nos confinaron. Vamos al Preolímpico con poco rodaje.

Es una situación extraña, pero siento que a nivel mental esto me ha dado una fuerza y una ilusión necesaria. Además, en mi caso personal, ese tiempo extra me ha venido bien porque creo que ahora llego muy preparada y mi objetivo es mantener viva la sensación de haber hecho todo lo que estaba en mi mano y cuidado cada detalle. Si esto lo conseguimos, únicamente hará falta esa pizca de suerte que a veces hace falta en una competición. Cuando se decide todo en un día, hay que estar preparado para saber atrapar esa suerte.

 

P. ¿Qué ha supuesto para ti que el surf haya sido considerado como disciplina olímpica?

R. Me ha cambiado la vida, totalmente. Se han abierto ante mí nuevas oportunidades. Era la segunda en el ranking de Europa y no podía acceder a una beca y ahora mismo, dispongo de un apoyo económico que me permite competir sin tener preocupaciones. Lo que queremos los surfistas es competir y entrenar, y a veces eso es algo complicado en un circuito que precisa de una inversión muy grande. La consideración de disciplina olímpica ha supuesto un cambio brutal, y nos clasifiquemos o no, ha cambiado totalmente la manera de afrontar el profesionalismo en el surf, que en países como Australia y América está más integrado por la historia que tiene este deporte en ellos. En definitiva, es algo bueno porque va ayudar a mejorar la calidad de su expansión e instrucción y al mismo tiempo, se cuidarán mejor las playas y el medio ambiente.