Entrevista a Ona Carbonell: “Quiero demostrar que se puede volver al máximo nivel tras ser madre”

El secreto detrás de sus dos medallas olímpicas y 23 mundialistas: la ilusión del primer día

Seis de la tarde, Barcelona. Diciendo adiós a los últimos rayos de luz solar, Ona Carbonell (Barcelona, 1990) solicita una pausa en la entrevista que está concediendo a Ellas Valen Oro.

Ese breve e inevitable receso viene precedido de un episodio enternecedor. Reclamada por el llanto de su hijo recién nacido, Kai, la campeona del mundo debe atender uno de los nuevos momentos de su vida como madre. Ona Carbonell se ha erigido como un ejemplo más entre todas las deportistas de élite que aspiran o ya disfrutan de la maternidad, como Lili Fernández, Teresa Portela, Maialen Chourraut o Gemma Mengual.

La capitana de la selección española de natación sincronizada tardó escasas semanas en retomar paulatinamente sus entrenamientos después de dar a luz, aunque respetando en todo momento las indicaciones médicas y degustando con calma esta nueva etapa vital. Porque si algo caracteriza a esta “nueva Ona” (como ella misma se describe durante la conversación) es su afán por demostrar que la vida profesional y la experiencia de ser madre son perfectamente compatibles.

Pregunta: Si necesita más tiempo para atender a Kai, esperamos con gusto…

Respuesta: ¡Ya está un poco más calmado! Le toca comer pronto y ya reclama la comida. Eso es bueno (risas).

 

P: ¿Cómo están?

R: Estamos todo lo bien que se puede dentro de la situación excepcional en la que nos encontramos. Con todas las restricciones que ha habido y la cautela con la que hemos obrado mi marido y yo durante estos meses, aún hay parte de la familia que no ha podido conocer a Kai. No obstante, he de decir que tener un hijo es la experiencia más bonita del mundo. Cada día aprendes un poco más sobre él y te vas enamorando de una faceta que, hasta ese instante, era desconocida para ti.

 

P: Kai en Hawái significa ‘mar’. En los Países Bajos significa ‘guerrero’ y, en China, puede ser traducido a ‘victoria’. Son tres conceptos que le han acompañado durante toda su vida, ¿verdad?

R: El significado chino lo desconocía, aunque sí me comentaron el resto. Queríamos un nombre corto, que fuese fácil de recordar y que estuviese vinculado con el agua, ya que a ambos nos encanta. Kai venía como anillo al dedo, pero no nos decidimos hasta un mes antes de dar a luz.

 

P: El embarazo ha sido una experiencia única que anunció poco antes del confinamiento, junto a su renuncia a unos Juegos Olímpicos que finalmente no se llevaron a cabo. ¿Cómo fueron esos meses?

R: Justo después del Mundial de Corea de 2019, donde conseguí dos platas y un bronce para alcanzar el récord de las 23 medallas mundialistas, decidí que era el momento perfecto para focalizarme más en mi familia y dejar un poco apartado el deporte que me había visto crecer. No era una retirada como tal, pero sí un cambio en el orden de prioridades, puesto que permanecía muy pendiente del equipo en todos los aspectos.

Poco después llegó el embarazo, que anuncié a mis compañeras de selección cuando llevaba tres o cuatro meses. Como habitualmente iba a la piscina para visitarles y ayudar en la medida de los posible, era inevitable desvelarlo dados los evidentes cambios físicos (risas).

En cuanto a la experiencia, he de reconocer que surgieron dudas y temores a raíz de la situación global que estábamos atravesando. Nadie me tocaba la barriga, salvo mi marido, y tenía mucho cuidado conforme iba acercándome al momento de dar a luz. Al final te acabas adaptando, como tuvimos que hacer todos.

P: ¿Y el confinamiento en particular? ¿Cómo lo vivió?

R: La verdad que fue increíble ver su dedicación y esfuerzo a lo largo de ese periodo. En mi caso, como capitana, seguía conectándome a las videollamadas dos veces al día, durante cuatro horas, para ayudar a mi entrenadora, Mayuko Fujiki, y al resto de componentes del equipo. No obstante, ellas pasaban hasta ocho horas delante del ordenador, haciendo ejercicios y buscando la mayor sincronización posible. ¡Y encima fuera del agua!

Personalmente, fue un escenario curioso que nos obligó a todas a adaptarnos a las circunstancias. Y no fue nada mal. Cuando mis compañeras volvieron al Centro de Alto Rendimiento (CAR) para hacerse las pruebas físicas comprobaron que estaban mejor que antes del confinamiento. Eso solo está al alcance de un grupo humano tan potente como este. Además, me permitió adoptar un rol casi de entrenadora que me hizo conocer un poco más a cada una, dentro de la amistad que nos une a todas.

 

P: Teresa Portela, Maialen Chourraut o Lili Fernández son otras referentes de nuestro deporte que también viven esta bonita experiencia de ser madres. Todas han demostrado que se puede rendir al máximo nivel tras una experiencia tan enriquecedora. ¿Ha hablado con alguna de ellas por casualidad?

R: No he tenido la oportunidad, porque a la mayoría no las conozco. Por todo lo que has comentado, son referentes para mí. En este sentido, he intentado informarme lo máximo posible con libros, revistas o consejos ajenos. Y lo sigo haciendo con la lactancia, por ejemplo. Sabía de antemano que no iba a ser fácil, máxime cuando comencé a entrenar un mes después de dar a luz a Kai. Por supuesto, de forma muy liviana y con extremo cuidado, aunque con ganas de demostrar que el deporte de élite y la maternidad son compatibles. Todo esto se lo comenté a mi entrenadora para que supiese de antemano mis intenciones, independientemente de lo que tarde en recuperar la forma. Lo afronto como un reto, pero sin presión alguna y con el firme propósito de disfrutar de esta etapa de mi vida.

 

P: Como acaba de comentar, ha decidido ser una madre lactante, con el condicionante que ello conlleva de cara a preparar cualquier entrenamiento. ¿Cómo se gestiona? Es decir, ¿qué desconoce la gente de este tema?

R: Es uno de los aspectos más relevantes cuando eres madre, y quizá se acentúa siendo deportista de élite, ya que tu cuerpo cambia y responde de una manera distinta. Tras tomar esa decisión, me comentaron que lo más conveniente era evitar la extracción manual de leche durante las primeras semanas. Por lo tanto, tenía que dar de comer a Kai cada dos horas. De algún modo, eso condiciona tu día y te vas organizando para poder atender a tu hijo como es debido. Recuerdo que, en ese instante, a veces iba dos horas al gimnasio, volvía a darle el pecho, comía, me iba con él a la piscina y repetía la secuencia.

A los tres meses, ya pude empezar a sacarme leche y, con la ayuda de Pablo, tengo más facilidad a la hora de planificar mis días y entrenamientos.

Todo ello supone un cambio también a nivel hormonal y un cansancio que, en caso de haber optado por no ser lactante exclusiva, podría no ser estar tan presente. A pesar de ello, no me arrepiento de nada. Es una experiencia muy enriquecedora que hace que la deportista esté en permanente contacto con su hijo a lo largo de sus primeros meses de vida.

P: En este sentido, el estado físico y mental es fundamental. ¿Qué camino está siguiendo en el día a día para alcanzar estos objetivos a medio-largo plazo?

R: Pienso que hay muchos hándicaps físicos y emocionales porque existe un gran desconocimiento generalizado de cómo es la maternidad para una atleta de élite. A eso hay que sumarle una falta de experiencia que te conduce a pensamientos del tipo “¿Podré volver a mi nivel? ¿Confiarán en que pueda recuperarlo al 100% y ser la que era antes?”. Existen muchos tabúes, incluso si hablamos de becas u oportunidades que previamente alcanzabas priorizando el deporte.

Obviamente, el apoyo familiar y de tu pareja es indispensable para que esta incertidumbre vaya desapareciendo poco a poco. Por ejemplo, después de dar a luz, noté cambios evidentes en mi musculatura y estructura física. La tonificación no es la misma, te cuesta mucho más bajar a tu peso de competición y, probablemente, con el doble de esfuerzo si lo ponemos en proporción a mi preparación previa al embarazo. Por otro lado, la recuperación del suelo pélvico impide que hagas movimientos bruscos y, como sabéis, la natación sincronizada implica mucho a determinadas zonas del cuerpo por la explosividad de algunos desplazamientos.

He tenido la enorme fortuna de recibir el aliento de mis compañeras y entrenadora, lo cual me permite afrontar mis objetivos con mucha más tranquilidad.

 

P: Y Ona, ¿qué tal está?

R: Por lo general, estoy bastante bien. Cuidar a Kai es la base de mi vida, como es lógico, pero sí recuerdo ir hace pocos días a la ginecóloga… ¡con la camiseta al revés! (risas). Me dijo que el bebé estaba genial, pero me recomendó que no me olvidase de mí misma y de, en la medida de lo posible, mantener mis principales hábitos. Y tenía toda la razón.

Al fin y al cabo, es irremediable tener discusiones mentales contigo misma preguntándote si estarás haciendo bien las cosas cuando también dedicas tantas horas al deporte y te gustaría pasar más tiempo junto a él. Sin embargo, piensas en el resto de madres trabajadoras y te percatas de que todas ellas también hacen un esfuerzo titánico para salir adelante con fuerza e ilusión.

P: ¿Cómo era Ona Carbonell cuando empezó en la natación sincronizada? ¿Qué ha cambiado de ella desde el primer día que se lanzó al agua?

R: Desde luego, aquella Ona tenía mucha menos experiencia que la actual, pero contaba con la misma ilusión que atesora en estos momentos. Tras tantos retos y experiencias, continúo con la misma actitud 14 años después. Sí que reconozco que, en ese momento, era mucho menos consciente de determinadas cosas. Ahora, observándolo en perspectiva, puede que me dé cuenta de aspectos que antes no tenía en cuenta. Me ocurre con mi entrenadora al pensar en lo complicado que puede ser gestionar los egos de nueve chicas que se encuentran en el momento más dulce de su carrera deportiva.

En los años previos, mi mente estaba focalizada en entrenar y luchar siempre por ser campeona del mundo u oro olímpico. Actualmente, hay muchos otros aspectos que complementan ese deseo y que me llenan por igual.

 

P: ¿Qué implica que una empresa como Iberdrola esté al lado del deporte femenino en momentos tan inéditos como este?

R: No puedo más que dedicar palabras de agradecimiento por el respaldo que supone para todas nosotras, más aún en una etapa como la que estoy atravesando yo. La maternidad en el deporte de élite sigue siendo un tema tabú y darle voz de esta manera servirá de ayuda a muchas atletas que, en algún momento, querrán dar el paso sin renunciar a su carrera. Del mismo modo, facilitará y allanará el camino a las generaciones venideras. Estoy segura.