El camino de sacrificio hacia la gloria de la gimnasia artística española

Tras varios años ausente de los Juegos Olímpicos, España se clasifica en la individual del concurso completo dejando un buen sabor de boca.

 

La gimnasia artística hizo su aparición estelar en Atenas, solo en categoría masculina. No será hasta los juegos de Ámsterdam en 1928 cuando se incluya la categoría femenina. Poco a poco las mujeres se han ido haciendo un hueco en esta disciplina y aunque muchos eran contrarios a la participación de las mujeres, estas han ido superando obstáculos y barreras hasta conseguir el  reconocimiento que se merecen. 

Nuestras deportistas han recorrido un camino de sacrificio y perseverancia. Gracias a la constancia, horas y horas de entrenamiento y una dedicación plena al deporte para alcanzar sus retos, han logrado que la gimnasia artística española haya ido evolucionando notablemente y esté entre los grandes eventos deportivos a nivel mundial.

Para ellas, ausentes desde 2004, tras estos años de sequía, es un sueño cumplido disfrutar de Tokio. El equipo femenino español formado por Roxana Popa, Alba Petisco, Laura Bechdejú y Marina Gónzalez, liderado por Lucía Guisado como seleccionadora y la entrenadora Eva María Rueda, se clasificó para Tokio. Aunque el equipo no llegó a la final, sí lo hizo Roxana Popa con un total de 54,099 puntos, ocupando el decimosexto lugar. Roxana vivió un cúmulo de sensaciones compitiendo frente a las 23 mejores gimnastas del mundo. 

El tapiz de Ariake ha sido testigo de la increíble evolución de nuestras gimnastas españolas. En concreto, la gimnasta de Alarcón, ha supuesto todo un ejemplo de esfuerzo y superación. Tras haber sufrido tres operaciones  de ligamento anterior cruzado y dos de menisco que estuvieron a punto de costarle su carrera, demostró que es imparable. Terminó en el puesto 22, destacando en salto de potro con 14,600 puntos, su mejor actuación y una puntuación final de 51,533.

 

Marina González no decae y asiente que París es el próximo objetivo concluyendo: “Esto ha sido solo un calentamiento”. Su compañera Bechdejú avaló estas palabras afirmando que Tokio marcará un antes y un después, añadiendo “no nos veíais en unos juegos y ahora nos vais a ver en todos”. Que son unas luchadoras natas no hay quien lo dude. Lo han dado todo y no se trata únicamente de obtener títulos. Nuestras deportistas tienen mucho que decir. Son jóvenes que todavía tienen que dar mucha guerra.

Iberdrola ha tenido mucho que ver en el avance y desarrollo de esta disciplina. Siempre se ha caracterizado por su apoyo a las gimnastas españolas fomentando la participación, como lo demuestra su patrocinio a la Liga Iberdrola GAF (Gimnasia Artística Femenina). Y es que a día de hoy apoya a 16 federaciones y da nombre a 22 ligas en favor de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer a través de la práctica deportiva.

Esta es la actitud. El camino será largo pero fructífero. ¡Ánimo y hacia adelante!

 

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