Adriana Cerezo deja de ser promesa para consolidarse en la historia del deporte español 

¿Qué hacías cuando tenías 17 años? Seguramente no estabas subiendo al tatami de una la mayor cita del deporte mundial. Adriana Cerezo lo hizo con una sonrisa de oreja a oreja, un gesto que encandiló a toda España, pegada a la tele.

Adriana Cerezo logró una plata que sabe a oro, convirtiéndose, a sus 17 años, en la décima deportista más joven del deporte español en conseguir un metal en esta cita. Superó la presión y la teórica falta de experiencia. También a las mejores taekwondistas del mundo.

Nacida en Madrid, su carrera en el mundo del taekwondo ha sido meteórica. Con 4 años se subió al tatami por primera vez: “Probé muchos deportes: patinaje, tenis, gimnasia rítmica, ballet… Hice todo, pero no me gustaban. Con mi abuelo veía muchas películas de acción y eso sí me llamaba. Un día me bajó al gimnasio y ahí empecé”, recuerda Adriana. Todo ello, por cierto, sin el permiso de sus padres. 

Y 13 después se ha colgado una medalla histórica, tras competir de igual a igual con la número 1 del mundo, a la que estuvo muy cerca de superar en la gran final.

Echando la vista atrás, Adriana tiene claro el momento en el que se dio cuenta de que quería dedicarse a este deporte prácticamente en cuerpo y alma: “Todo cambió en un torneo en Estados Unidos cuando yo era cadete, en el 2017. Era la primera vez que salía tan lejos, todo parecía de película. Gané el campeonato y me di cuenta de que eso es lo que quería de verdad”, sentencia.

Para el recuerdo nos queda la sonrisa de oreja a oreja con la que abandonó el tatami después de quedarse a las puertas del oro: “Cómo no iba a sonreír en la final si era uno de los momentos más felices de mi vida”, afirma.

Adriana ese ha convertido en referente para todo el taekwondo español. Su crecimiento en redes sociales y la cantidad de aficionados al deporte que le esperaron a la salida de su vuelo a Madrid así lo confirman.

Una carrera meteórica que ha tenido su punto álgido en Japón, pero a la que hace solo tres meses añadió toda una medalla de oro en el Campeonato de Europa, lo que deja muy a las claras que el potencial de Adriana no tiene límites y nos invita a soñar con tocar el cielo en futuras ocasiones. 

¡A por París!

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